31 oct 2011

EL ASPERSOR DE HECES

   Dicen por ahí, que el ser humano más rastrero y patético de la historia del deporte rey (Dani Alves) ha dicho que "no tenemos que mirar al exterior, echa mucha mierda".
   Para empezar habría que preguntarse que es "exterior". Imagino que para él "exterior" es todo aquel que tiene más coeficiente intelectual que una almendra, ya que estaría fuera de su alcance.
   En relación a "echar mucha mierda" habría que preguntarse muchas más cosas. Entre ellas, si echar mucha mierda es decir que su anterior presidente está como acusado en un juicio. Que su actual presidente ha sido acusado en Brasil de blanqueo de dinero. Que teniendo la increíble calidad que atesora, sus únicos logros han sido las marrullerías, engaños y trampas a contrarios y árbitros. Que como payaso circense no tiene precio y que incluso sus propios compañeros "pasan" de él cada vez que un soplido de un contrario le hace retozarse en el campo como si la vida se le escapara. Que está en un club que participa en la Champions cuyo emblema es la lucha contra el racismo y en sus filas hay un prehomínido que llamó mono a un contrario y otro de sus jugadores tuvo un encontronazo racista con Kanouté. Y por supuesto, que si no lamieran escrotos a gente del tipo Platini y Villar deberían de estar fuera de la competición.
    Que ese mismo equipo critica actitudes como las de Wenger por llevarse jugadores muy jóvenes, cuando ellos son los mayores "importadores" de niños.
    Que su club exige un "pacto entre caballeros" cuando ellos torpedean con las armas que sean, cualquier operación madridista para fichar a alguien.
    Que en los últimos 9 enfrentamientos contra ellos, los blancos han salido perjudicados, por no decir robados, en el 100 % de las jugadas, vamos a llamarlas dudosas, aunque todavía no sé a quién genera esas dudas.  
    Que algunos compañeros suyos se dedican a jactarse de sus "honrosas victorias" contra el Madrid con gestitos infantiles con las manos y que encima sus gestores utilizan como campaña publicitaria.
    Que su vamos a llamarla "prensa" afín, hace no mucho criticaban al Real Madrid de Beckham y cia. por haberse convertido en prensa rosa y ellos ahora presumen de "su portero modelo", de su Piqué con Shakira, que como algunos dicen por ahí "cualquiera se la tira", y demás "fabulosas" actividades "deportivas".
   Podríamos mencionar también lo sospechoso que en dos de los eventos deportivos que dirigen Villar y Platini, la Copa del Rey y la Champions, en los últimos sorteos, la diferencia de la teórica calidad de los equipos (en relación al nombre)  a los que se enfrentan en las diferentes fases el Real Madrid y el Barcelona es sospechosamente escandalosa, siendo un en teoría, plácido camino a los segundos y llenos de trabas a los primeros y como ejemplo miren las dos últimas fases de grupo de los azulgranas y la de los blancos, y ya para redondear el asunto, miren los rivales que tuvieron el barza en la Copa del Rey pasada y los que tuvo el Real Madrid. De todas formas esto tampoco supone un problema, porque cada vez que el rival de los barcelonistas era un teórico grande, las actuaciones arbitrales han sido escandalosas a favor de los catalanes (Chelsea, Arsenal, Real Madrid,...).
    Y ya que nos ponemos podemos hablar de su ídolo "el dopado", que cuando la gente no le dora la perdiz y no le dejan pasar con el baloncito como a él le gusta, se dedica a dar balonazos a los aficionados del Real Madrid con total impunidad.
    Incluso que Maradona y Julio Alberto arruinaron sus carreras en ese club al empezar en el mismo su vida de drogas y desparrames. Que su entrenador es majísimo siempre y cuando gane y cuando no es aso tiene disputas "amigables" con los entrenadores rivales,...
    Podría seguir bastante tiempo más, pero resumiré con una metáfora: Según lo veo yo, el "señor" Alves junto a sus compañeros de profesión y directiva, van montados en un cerdo de color azul y grana que tiene problema de esfínteres. Lo peor de todo es que encima les duele tener que recoger todos los regalos que va soltando según avanzan y algunos se dedican a esparcirlo y camuflarlo, en vez de guardarlo.  

30 oct 2011

ÉRASE UNA VEZ...

    Así suelen empezar la mayoría de cuentos, pero no todos acaban con "... y comieron perdices". Y el Real Madrid parece que empezó la historia, pero no tenía claro su final.
    Los últimos encuentros de los madridistas empiezan de manera maravillosa, suelen ser 5 minutos de análisis del contrario, para pasar a dominarlo de manera insultante. Parece que su superioridad es tal que si no mete más goles es por pura compasión. Pero la realidad parece ser otra y es que si no ganan por mayor diferencia es por su mala estadística anotadora y porque quizás esa superioridad cree un exceso de confianza que en ocasiones puede provocar y provocará pérdidas de concentración y errores estúpidos en todos los ámbitos del juego. Esto a su vez provoca que el contrario poco a poco vaya cogiendo la confianza perdida como consecuencia del buen hacer blanco y su rendimiento vaya mejorando.
    En el partido de Anoeta pasó lo que últimamente viene pasando, con la salvedad que en esta ocasión y aunque sólo fuera una vez, si que pudo provocar un gran disgusto al aficionado y a la mayor parte del organigrama del Real Madrid. Quiero hacer hincapié en que sólo hubo un acercamiento realmente peligroso de los donostiarras y que de no ser por la intervención de Iker el resultado hubiera sido otro. También habría que decir que en el cómputo general del partido los nuestros deberían haber ganado por 2 ó 3 goles de diferencia, pero precisamente una de las cosas que hacen del fútbol algo impredecible y por lo tanto grande, es que no siempre es justo y que una sola aproximación puede ser más efectiva que 15 del otro equipo y echar por tierra todo su trabajo. No es menos cierto que el autor de esa ocasión debió haber sido expulsado, pero no fue así y esa es la cruda realidad.
    No obstante, tanto el Real Madrid de la primera parte como el de la segunda, bajaron varios enteros en su rendimiento en relación a partidos anteriores. Y decir eso de las últimas segundas partes de los nuestros, es decir mucho.
    El partido empezó bastante bien, con un "Pipita" que rozó la perfección durante la primera parte y otros 9 jugadores jugando a un nivel más que aceptable. Si, si hacen la cuenta les saldrán 10 jugadores, ¿y el otro?. El otro no apareció y lo llaman CR(7). Hay muchas cosas que puedo perdonar en el mundo del fútbol, pero que un futbolista que lleve la camiseta blanca, tras perder un balón, se tire más de 10 segundos prácticamente parado mientras los suyos han recuperado el esférico (y aunque no lo hubieran hecho debería de haberles ayudado) impidiendo que pudieran atacar por su posición ilegal, perjudicándoles gravemente y sin apoyarlos, es un insulto imperdonable. Si a eso añadimos que no dio pié con bola en nada de lo que hacía y que se estorbaba constantemente con Özil y Dí María (de esto la culpa quizás no fuera suya y sí del planteamiento) la consecuencia es clara, el Real Madrid jugó con uno menos sino más, desde el inicio. Lo que todavía sigo sin entender es por qué cuando está en ese plan, más veces de las deseadas, no lo cambian. CR es un jugador con una calidad excepcional, hace y hará al Real Madrid más grande de lo que es, pero no merece llevar el número 7 en su espalda, un número sagrado para nosotros y que portaron mitos como Juanito, Butragueño y Raúl, entre otros. Él no es como ellos, no tiene ese espíritu que sólo tienen los realmente especiales, y tiene la pinta que nunca lo tendrá. Aún así, a mí denme 6 como él para mi equipo.
    Regresando al partido sigo sin entender, ni lo haré nunca, el cambio de actitud de una a otra parte. Como he dicho, en la primera parte el Real Madrid se comió a la Real Sociedad, no fue tan vistoso como en partidos anteriores, no fue tan insultante como contra otros equipos y no tuvieron tantas ni tan claras ocasiones, pero nos merecimos haber marcado algún gol más.  Quiero destacar nuevamente al 20 madridista. Su primera parte fue espectacular, se mostraba, participaba, apoyaba, se desmarcaba, centraba, defendía, triangulaba... y encima marcó un muy buen gol. El resto rindió a gran nivel salvo... ya hablé antes.
    Finalizó la primera parte y yo me ilusioné con la idea de que con un sólo gol de ventaja el Real Madrid no haría "tanto el tonto" como en partidos anteriores. Pues no, como en otras ocasiones me volví a equivocar. El Madrid volvió a jugar con fuego, al principio encendió una cerilla, de ahí pasó a una antorcha y por un momento hubo conato de incendio. Es verdad que la Real adelantó líneas, pero no es menos cierto que los nuestros pululaban por el campo como si la noche de Halloween hubiera llegado antes y hubieran asumido el papel de zombies, por cierto,  para ganar un oscar de Hollywood. Sólo a falta de 10 minutos dejamos el modo zombie para pasar a modo Frankenstein. Algo es algo.
    Y así acabó el partido, viendo una de miedo de serie B. No sabría que destacar de esta segunda parte, quizás a Hugo Sánchez como comentarista de Telemadrid (los que pudimos seguir el partido en esa emisora), siendo el único con un par de narices para decir verdades como puños sean o no políticamente correctas, y según que cosas, lo digo por propia experiencia.
    Y así acabo el partido, viendo una película de miedo de serie B, aparentemente basada en una historia de final incierto.

   Postdata (sólo para barcelonistas): En honor a la verdad reconozco que tras ver ambos partidos, el Barcelona fue más entretenido y ofensivo que el Real Madrid y no lo digo por sus 5 tantos, lo digo por la forma en que los consiguieron. Ha sido una de las pocas ocasiones en que ha ocurrido y creo que es justo decirlo. Que sea la última vez!.

    

27 oct 2011

YIN YANG

  Lo dicho, el Real Madrid de anoche contra el Villarreal me parecieron dos realidades distintas de una misma cosa. Entre las diversas interpretaciones que se han hecho en lo que denominamos occidente sobre el magnífico símbolo del Yin Yang, que se podría resumir en la dualidad de las cosas en todos los aspectos de la existencia bien/mal, Luz/oscuridad, cielo/tierra... también podría figurar divertirse/aburrirse.

   Tras unos primeros 30 minutos de los blancos que podrían calificarse como sublimes, apareció una grave enfermedad que inunda el mundo del fútbol llamada "barzalonitis", pero déjenme que se lo explique por partes y añada una egoista conclusión.
   
   Primeros 30 minutos:
   ¿Sublimes dije antes?. Se queda corto, el Real Madrid fue un vendaval, maniató al Villarreal (daré por hecho que en la prensa "afín" y por supuesto en la "sin fin de estupideces", dirán que el Madrid fue bueno porque el Villarreal les dejó hacer y demás pamplinas) que no pudo hacer nada por evitarlo, le encerró en su campo, cuando no en su área, y se me antoja que el 3-0 fue escaso. Además habría que tener en cuenta que antes del primero de Benzema en el minuto 5, anularon un gol a Sergio Ramos. 
   Las ocasiones se sucedían sin prisa pero sin pausa. El dominio era absoluto y el Villarreal no salía literalmente de su campo. La presión de los madridistas era espectacular y las recuperaciones de balón asombrosas por la velocidad y forma en que sucedían.
   También fue en aumento la brusquedad de los jugadores del equipo levantino, llegando, ya en la segunda parte, a agredir sin miramiento a los blancos. 
   Por pura inercia y merecimiento los goles fueron llegando, el primero tras un magnífico pase a Benzema que controló con el pecho y cuando todos pensábamos que se le había ido un poco ese control... metió la puntera superando por alto al portero. Pocos minutos después llegó el gol de Kaká con un tiro ajustado al palo derecho tirado con su "pierna mala". Finalmente en lo que a goles se refiere y tras varias ocasiones marradas y buenas paradas de Diego López, llegó el ya clásico, fulminante y soberbio contra-golpe madridista, que en escasos segundos y con apenas 6 ó 7 toques, se plantó en el área rival tras un maravilloso pase de Benzema a Dí María, que llevaba buscando el gol todo el partido, y que en esta ocasión definió a la perfección ante la salida del portero del Villarreal.
   Hasta aquí todo maravilloso, espléndido; daba igual que lloviera (la verdad, no mucho), en ese momento sólo brillaba el sol, el sol del Real Madrid.

   Del minuto 30 al 46 (primeros síntomas de fiebre):

    Deduzco, creo y estoy casi seguro que los blancos se relajaron y les empecé a notar como ciertos colores se les subía a la cabeza, me estaba preocupando. Dominaban, tocaban y tocaban, pero no profundizaban nada. Más preocupante aún fue que ocurrió de golpe, no hubo una pequeña fase de transición hacia el "ostracismo deportivo", apareció sin previo aviso y de manera brutal. Estaba atónito si, mucho pasecito de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de atrás a delante (pero tampoco mucho) y de delante atrás. ¿Dónde había yo visto esto antes?. Ah!, sí, en el "maravilloso y espléndido" Barza. 
   En ese momento todavía no era consciente de la que se nos venía encima y mientras el Madrid se dedicaba a "maravillar" al mundo con su excelso juego de toque y mareo al contrario, yo me entretenía recordando los 30 minutos anteriores en que un "mediocre y siempre por detrás del espectacular juego azulgrana" Madrid, había vapuleado al Villarreal.

   Segunda parte entera (malitos, los nuestros se pusieron muy malitos):

   Mis peores augurios se habían confirmado, los nuestros parecieron "barzalonitis aguda galopante". Apenas un par de aproximaciones en toda la segunda parte, dominamos de cabo a rabo, no dejamos hacer nada al Villarreal, pero aburríamos a las ovejas. Por un momento sentí pena de los aficionados blaugranas, de hecho siempre me han dado pena, pero esta vez era más afable, más de lástima. Y es que si para ellos y un 99% de los periodistas esto es fútbol espectáculo, fútbol total y estupideces de ese tipo..., ya no sólo necesitan ayuda psiquiátrica, sino también ir al oftalmólogo. Era infumable, mucho fútbol control, mucho pasecito, mucho toquecito, mucho mover el balón de aquí para allá... menos hacia donde tenía que dirigirse, hacia la portería contraria. Como he dicho antes sólo dos aproximaciones, una por el mero hecho de ver el pase de Benzema al hueco entre tres contrarios (ríanse a carcajada limpia de su pase en el tercer gol en comparación a éste) ya casi hizo merecer la pena de estar ahí, pero no, no compensaba. Y yo seguía pensando: "animalitos" míos los azulgranas, yo creo que los que van a ver al barza, más que una entrada para un evento deportivo, alquilaban una habitación de un motel de carretera para dormir. Aunque he de reconocer, como ya he dicho en este blog, que el Barcelona de este año es distinto, busca mucho más el ataque, ataca infinitamente más, pero curiosamente no tienen ahora la suerte de los dos últimos años en que en 4 aproximaciones hacía 3´9 goles gracias a su (cog, cog, que tos más tonta me ha dado) "gran juego".
   Iban pasando los minutos y mi modorra iba en aumento. Mi mente de vez en cuando viajaba a los primeros 30 minutos de ese increíblemente mismo partido. 
    Ya empecé a sentir dolor de cuello por mis continuos movimientos de cabeza de derecha a izquierda siguiendo al balón, a lo que se sumaba el entumecimiento de los huesos por una continua, aunque escasa lluvia. Y creo que por primera vez en mi vida estando ganando nuestro equipo, miré el reloj del estadio para ver cuanto tiempo quedaba hasta el final. Cuanto más debía de aguantar tal soporífero espectáculo y encima pensando que todavía me quedaba más de hora y media hasta llegar a mi casa una vez finalice.
   A destacar de la segunda parte..., nada, el pase de Benzema, nuestro absoluto aunque a mi juicio triste control del juego, la brutalidad del Villarreal (el 9 y sobretodo el 2 debieron de haber sido expulsados, el último tras una disputa con CR intentó pisarlo con gran brutalidad cuando éste estaba en el suelo, a lo que habría que añadir un par de acciones violentas más, aunque no del calibre de la descrita), y quizás que cambiaron a Xabi para que descansara 10 minutos, por cierto, en relación a los cambios..., seguiré esperando, porque siempre son los mismos y hay muy buenos jugadores en el banquillo que todavía o no han jugado, o han jugado mucho menos de lo que debieran.
    Tendría que decir que si hubo algo entretenido durante la segunda mitad, y es que los de siempre, los únicos que animan en ese estadio medio muerto, si intentaron calentar el frío ambiente del campo provocando que todos los asistentes se involucraran haciendo cantar al fondo norte y gallinero, siendo un momento realmente para recordar cuando durante unos 40 segundos y como si de un partido de tenis se tratara, el grito de "p.ta barsa eoe!" pasó de uno a otro lado del campo.

     Conclusión:

    Entiendo que la temporada es muy larga, que hay que guardar fuerzas, que tampoco hay que abusar siempre de un rival, que ahora está de moda el fútbol coñazo, para otros fútbol total y muchas otras cosas más. Pero señores, yo soy del Real Madrid, soy de otra estirpe y por ello me parece paupérrimo, por lo coñazo, el "maravilloso" juego de los azulgranas. No quiero parecerme a esa lacra en nada y permítanme "el lujo" de exigir divertirme en el campo. Primero y como he dicho mil veces, porque el fútbol es y ha de ser un deporte y éste sirve, entre otras cosas, para pasar un buen rato. En segundo lugar, porque en mi caso concreto, me hago más de 160 kilómetros en coche, a los que habría que añadir el recorrido en metro cada vez que voy a ver al equipo de mi corazón, muchos partidos como éste son a las 22:00 horas, llegando a mi casa sobre la 01:30 y teniendo que ir al día siguiente al trabajo, levantándome a las 05:30 horas. Y en tercer lugar y porque no decirlo, pago un pastón de mi sueldo, quitándomelo de otras cosas, para poder disfrutar de esta pasión que siento por el Real Madrid. 


    Soy consciente que es probable que si este año ganamos algo (estoy convencido de ello), puede que en parte sea por esa gestión del juego que los nuestros están haciendo, y que entonces ni me acordaré de esta segunda parte, ni de las que vendrán, del frío y la lluvia que aguante ni de las que tendré que aguantar, de..., pero por favor, haced lo que queráis o lo que podáis, no os matéis, gestionar los partidos como queráis, si tenéis un mal día mala suerte, si el rival es superior... pues que le vamos a hacer. ¿Pero cómo el barza?, eso nunca. Yo voy a ver al equipo de mis sueños, voy a ver al Real Madrid. No voy, ni quiero ir a dormir. Yo elijo el Yin, que el barza se quede con el Yang.