Me parece realmente lamentable la "táctica" empleada por los colchoneros basada en agresiones y brutalidad. Triste en cualquier equipo, patético en uno tan grande. Así como cuando sobretodo en las dos temporadas anteriores, el F.C. Barcelona aburría a un muerto con su "excelso juego" y ganaba con malas artes pasaba a llamarse "Barza", el Atlético de Madrid de hoy pasará a llamarse "Puerco F.C.".
Por el bien del fútbol, de la Liga, de la gran historia del Atlético de Madrid y de sus aficionados, espero que los visto hoy en el Bernabéu haya sido un accidente.
Imagino que el señor Manzano, psicólogo él, habrá intentado crear la política de terror jacobina en el estadio Santiago Bernabéu, pero el tiro le salió mal, muy mal. Robespierre y sus secuaces no sólo salieron goleados, sino que encima el buen nombre de su club ha quedado mancillado. Sus jugadores pasaron a ser cerdos (en sentido connotativo) y los blancos fueron en su casa, los directores del matadero.
Lo curioso del caso es que los puercos no empezaron nada mal por tres motivos, cuatro más bien: Que el Real Madrid durante todo el partido estuvo muy impreciso en el pase, demasiado; por la excesiva permisibilidad arbitral con los rojiblancos, que todo hay que decirlo, si bien al principio hicieron muchas faltas sin pitar, salvo una, el resto fueron "normales" (si el árbitro no las pita, es normal que sigan haciéndolas, aunque no tan normal que aumenten a agresiones); porque aunque estaban siendo dominados apenas les creamos peligro; y como no, porque en su primer tiro a puerta, gol. Un golazo, por cierto.
Entre tanto, en una buena jugada blanca, se produjo el penalty a Benzema y expulsión del guardameta rojiblanco. Desde entonces, si ya el Madrid dominaba y salvo un par de acercamientos a la contra del atlético poco más hicieron, el Real Madrid se hizo dueño y señor de todo, de todo y por encima de todos. Incluso hicieron sus pinitos en boxeo, pero como sparring de unos puercos salvajes que poco a poco veían como sus dueños estaban empezando a afilar su mejor cuchillo.
En la segunda parte el cuchillo se terminó de afilar de la mano de Dí María, Higuain y CR que marcó un nuevo penalty tras preciosa jugada entre él mismo y el 20 blanco, con otra justa expulsión del defensa atlético, esta vez no por brutalidad, como tampoco lo fue el primer penalty, pero sí por ser una manifiesta ocasión de gol.