11 may. 2013

FRÁGILES DE MEMORIA.

    No pienso ser falso y decir cosas que nunca he pensado. Tampoco voy a ir de rescatador, pues creo que ni soy el más apropiado, ni realmente hay que rescatar a nadie, pues la grandeza del ser humano es su libertad de pensamiento. Pero si pienso opinar sobre lo injusto del trato reciente que está recibiendo el bueno de Higuain por parte de sus aficionados.
    A título personal me parecen lamentables los desprecios y silbidos que parte de la afición blanca está vertiendo sobre el argentino. Un argentino que hace bien poco era casi idolatrado por los mismos que ahora le menosprecian.
    Si, aunque no se lo crean, yo soy el mismo que ha dicho una y mil veces que prefiere a Benzema antes que a él y así lo sigo pensando. Benzema es la exquisitez latente, Higuain la garra presente. La técnica del francés es sublime y armoniosa. Hace jugar a los demás, abre huecos y marea a los contrarios con sus movimientos y triangulaciones, si bien parece que juega a 33 revoluciones, mientras el resto son un disco compacto. Por el contrario Higuain siempre está a 100... y esto es parte de su éxito y fracaso. Tiene pundonor para dar y tomar, pero va tan acelerado que apenas tiene tiempo para pensar. Esto provoca que apenas convine (en comparación con el 9) con el resto de sus compañeros, por lo que CR 7 está más a gusto con "el gabacho" que con el argentino. Al mismo tiempo y de cara a portería, "esas prisas" le impiden ver el hueco más apropiado, pues sólo piensa en disparar, no en como y donde hacerlo. También es más individualista, pero a la vez se fabrica mejor las oportunidades. Es mucho mejor jugando al fuera de juego (si bien últimamente no está siendo muy afortunado en esas lides) y su continuo desgaste pone más nerviosa a la defensa "enemiga", que nunca sabe por donde va a a aparecer y si conocen que está sediento de errores suyos para aprovecharlos. Siempre dije que el mejor jugador del mundo sería una mezcla franco-argentina.
     Este Higuain es prácticamente el mismo que se echaba el equipo encima en situaciones comprometidas. De hecho y si me apuran es algo mejor, pues si bien nunca ha sido una de sus virtudes (para ser jugador del Real Madrid), su calidad ha aumentando y por lo tanto lo mismo ha ocurrido con sus recursos para salir airoso de un mayor número de situaciones que se pueda encontrar durante el partido.
    Dicho todo esto y bastantes cosas más que me dejo "en el teclado", comentaré que me parece lamentable los pitidos que últimamente cierto sector del Bernabéu que mejor estaría en su casa, están dedicando sobre el 20 blanco. También sobre el 9, pero a menor escala.
    El Pipita, de mayor o menor manera, lo ha dado todo por el Real Madrid. Mucho o poco, con calidad o sin ella, pero todo. Y no sólo eso, en muchos y determinantes momentos, ha llegado a ser el baluarte necesario para el equipo. La pieza clave. Es injusto ese sector del Bernabéu con él.
    Mi segunda casa es por desgracia el templo del mejor equipo del mundo pero a la vez, de la peor afición (salvo contadísimas excepciones). Curioso es es que esa misma paupérrima afición generara en su momento ese miedo escénico que tan temible hizo a nuestro equipo y nuestro estadio en todo el mundo o que rozara ese mismo ambiente hace apenas una semana en la vuelta de las semifinales contra el Borussia. Por lo tanto y con tanto extremismo, no es de extrañar que ahora se silbe a un otrora idializado (merecidamente) Higuain. No es de extrañar, pero si para reflexionar, pues a parte de lo arbitrario de tal deleznable actitud, Higuain sigue siendo nuestro jugador y como mínimo, habría que respetarle, cuando no defenderle y apoyarle por lo menos, mientras que siga en nuestras filas, que espero sea hasta que se jubile.
    Además, al argentino se le critica mucho su falta de puntería (yo el primero), pero ese es un gran error, pues no es un delantero centro, no es un rematador, como tampoco lo es Benzema. Pedirle altos porcentajes de goles, es el equivalente a exigirle a Özil memorables e innumerables acciones defensivas en todos los partidos. Indudablemente que han de hacerlos (goles y acciones defensivas), pero cada uno es especialista en "lo suyo" y una cosa es colaborar, ayudar y hacerlo lo mejor posible y otra hacer perfectamente el trabajo para el cual no ha sido "hecho".
   Y como no quiero extenderme en exceso sólo decir una cosa más: nunca perdonaré al presidente que eche a cualquiera de los dos. Cometería un error fatal. Triste es que el aficionado blanco, el voluble aficionado blanco haga eso, pero un presidente...

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