9 feb. 2015

SIN PALABRAS

   Los justos poseerán la tierra o eso dicen. Y justo es decir que el pasado sábado fuimos borrados en todos y cada uno de los aspectos que afectan o pueden afectar a un partido de fútbol. 4-0 nos endosaron los rojiblancos. Un resultado tan escandaloso, como justo.
   Hay muchas cosas que me dolieron (y me siguen doliendo) en ese partido. El resultado, los 3 puntos, la imagen, la falta de alma,... el sueño que provocó el hecho de que no pudiera dormir tras el partido por el disgusto a pesar de tener que trabajar esa misma noche,...
    De entre los reflajados, y muchos más que me dejo en el tintero, el que más me molesta es el de no tener ni un sólo argumento para defender a los míos. No ha existido desde que tengo uso de razón (en caso que tuviera), una sola derrota en la que no encontrara una o varias excusas, todas indemostrables, pero que en cierta medida y con relativa lógica, en caso de haberse producido, el resultado debería haber sido distinto. Que si errores arbitrales, mala suerte, permisibilidad con el rival, excesivo celo con los nuestros, decisiones discriminatorias,..., tarjetas que debían de haber sido anuladas como en otros casos, pero que con nosotros fueron ratificadas,... estas y algunas más me han servido a mi y otros como yo, o aficionados rivales. Pero esto es completamente distinto y una justicia incontestable sobrevoló ayer el estadio Vicente Calderón. 
    Muchos adjetivos se me ocurren para describir lo allí acontecido tan desgraciada tarde, y ninguno con connotaciones ni remotamente positivas para el Real Madrid. El Atlético fue infinitamente superior en todas y cada una de las facetas del juego y eso quedó plasmado tanto en el resultado, como aún más preocupante, en la imagen de ambos contendientes.
    No obstante por número de ocasiones, pero sólo por eso, el resultado fue un poco abultado. Realizaron 8 tiros y metieron 4 goles. Un porcentaje del 50 % de acierto es bastante alto. Por las mismas, y por el juego desplegado, deberían de haber realizado 20 remates.
    Sólo nos queda felicitar a un rival que rozó la perfección y rezar porque lo realizado por los nuestros este sábado haya sido sólo la peor de las pesadillas. Una pesadilla de la cual llevo avisando desde hace varios meses, concretamente desde que Bale regresó de su lesión para instalarse en la alineación titular de los blancos. Una lesión que por desgracia no duró 5 ó 6 años. Una lesión que coincidió con un Real Madrid sublime, y una sanación que ha coincidido con la bajada paulatina, pero constante, en el rendimiento de los nuestros.
    No obstante, y sólo para mi orgullo, tengo que decir que algo bueno pasó. El atlético demostró que sabe jugar, y muy bien, al fútbol y no sólo destruir y hacer marrullerías durante los 90 minutos. Y sirve para mi orgullo porque desde que llegó ese argentino, que incluso el sábado pareció por primera vez un entrenador, el atlético ha dado pena (salvo 2 excepciones). Y la ha dado porque sólo pensaban en destruir y tocar las narices al rival por las malas o las peores, con la benignidad arbitral de por medio. 
    Hasta ahora Simeone cuando jugaba contra nosotros y la mayoría de rivales, dejaba a sus mejores hombres, a los más técnicos (excepción de Koke (anulando su técnica por el sacrificio) y Griezman), en el banquillo, sacando a los más cañeros e "intensos". Cuando el rival ya estaba fuera de sí, era cuando salían jugadores como Arda. Ayer no, ayer, aprovechándose (de ahí lo comentado sobre que pareció un entrenador) de que la columna vertebral del Real Madrid no estaba a casusa de las lesiones y de errores arbitrales "comprensibles", pero de las "imparciales" federaciones imperdonables, sacó de inicio a todos los jugadores de mayor calidad y eso se notó. Incluso creo que llegó a sorprender a Ancelotti. Sea como fuere, los atléticos demostraron, dándome la razón, que saben crear espectáculo y que su entrenador se ha estado riendo del aficionado al fútbol en general y de los suyos en particular, desde que llegó. Pocas tomaduras de pelo mayores he visto en el mundo del fútbol. Él sólo quiere apuntarse medallitas e ir de víctima, cuando las víctimas son los demás. Es la quinta esencia del maquiavelismo. Para él todo vale sea o no moralmente despreciable. También, y todo hay que decirlo, hasta ahora esa jugada le estaba (y está) saliendo bien. Aun así, y en este partido, también debo felicitarle.
      Dicho esto, me llamó negativamente la atención que un equipo como el rojiblanco, que hasta ahora sólo destacaba por sus malas artes, sufriera este partido con el mayor número de tarjetas mostradas contra ellos (o casi) y todas por protestas que a mi juicio fueron relativamente comedidas. Osea, que en el 90 % de sus encuentros no debían terminar con más de 5 jugadores en el campo por su "intensidad" y casi siempre salen indemnes, y en este, el más limpio (con una diferencia de años luz en relación a los otros disputados) que han hecho en los últimos años, sin que realizaran una sola acción fuera de tono o al límite, con un comportamiento cuasi ejemplar y digno de elogio, les sacan más tarjetas que nunca. No entiendo nada, de verdad!. 
     Y ya que me pongo y para sacar algo realmente positivo..., decir que Bale no destacó negativamente respecto a los demás, pues todo el Real Madrid jugó a su nivel y de ahí el resultado y la paupérrima imagen. Bien por el Galés que por fin jugó al mismo nivel que el resto de los blancos.
     En resumen, un atlético que me dejó sin palabras, y lo que es peor, un Real Madrid que hizo lo propio.

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