23 abr. 2015

SAN PEDRO.

    Cuenta la leyenda, la Biblia o como quieran denominarlo, que San Pedro renegó de Jesús cuando vio su vida peligrar.
    Yo no llegué a su extremo (nunca renegaré del Madrid), pero si lo hice de su pase a semifinales de la Champions. El motivo fue la espectacular primera parte del partido de ida que como todos sabrán, acabó con un increíble, para ellos, 0 a 0.
    Si tras ese partido, aunque muy especialmente la primorosa primera parte, no les metimos un gol, se me antojaba imposible hacerlo en cualquier otro encuentro.
     Hay que tener en cuenta que los mayores rivales blancos juegan "en otra liga" en según que aspectos. El barza puede ser orinado, futbolísticamente hablando, tanto en juego como en ocasiones y sufrir una humillación bochornosa, que ganará (el mejor ejemplo su último partido contra el Valencia o el nuestro pasado de liga). Al Atlético de Madrid le basta con no hacer absolutamente nada constructivo durante una temporada para llevarse una liga y ser campeón de Europa durante 50 minutos. Al Madrid estas cosas no le valen. Para ganar al rival ha de ser muy superior a él..., y ni con esas siempre.
     El Barcelona actual de mi odiado Luís Enrique reconozco que me gusta como juega, aún así sigue teniendo la suerte de meter 4 goles realizando sólo 3 tiros. El atlético no necesita ni tirar, con un simple rebote del balón en el área rival... partido ganado.
      Tengo la certeza casi empírica que si el Valencia tiene una millonésima parte de las ocasiones que le creó al barza cuando juegue contra nosotros, menos de 3 goles no nos meten, y probablemente, su primer tiro sea gol, cosa que acostumbran a hacer casi todos nuestros rivales. Llevo años diciéndolo y cada vez se cumple más; necesitamos una media de 5 tiros para meter un sólo gol. Nuestros rivales, sólo cuando juegan contra nosotros..., un sólo tiro significa como mínimo 1 gol.
     Con estas premisas, reconozco que di casi por perdida la eliminatoria tras el pitido final en el Calderón. 
    Después se sumaron las bajas que fueron surgiendo... y mi esperanza quedó en ínfima. De hecho, esta fue la principal causa de que acudiera al Bernabéu. Por cuestiones que no viene al caso mencionar, últimamente apenas voy a la que siempre he considerado mi segunda casa, pero un madridista lo es en las buenas y en las malas. Y considerando que yo pensaba que la clasificación era complicada y la situación no iba a ser agradable..., allá que fui, a aportar mi granito de arena para apoyar a los míos en un día que se me antojaba más que complicado.
    Es verdad que últimamente soy muy criticón con alguno de nuestros jugadores, pero siempre tras acabar el partido de turno. Mientras la pelota está en juego, sea quién sea y haga lo que haga, siempre tendrá mi apoyo incondicional. Pero de todos, el que más me irrita es Bale. No porque sea malo, todo lo contrario, sino porque piensa, mejor dicho, pensaba que él era la estrella y todos debía trabajar para él y ser él el centro de atención. No colaboraba, no apoyaba, no centraba, se obcecaba en jugadas imposibles, no soltaba el balón y sobretodo, por encima de todo lo anterior, no movía una uña para defender. Y sí, hablo en pasado, porque más o menos desde estas navidades, he notado un cambio más que palpable en esa actitud. Sigue teniendo ramalazos, pero últimamente defiende, presiona y colabora con sus compañeros. Aún le queda para adaptarse plenamente, pero cuando lo haga y si su ego sigue mermando..., será muy grande. No obstante, a día de hoy, sigo teniendo otras preferencias antes que él en el 11 inicial.de los nuestros, si bien cada día menos, y más teniendo en cuenta que él, como el 75 % de nuestros futbolistas, no juegan en su posición natural, un hándicap en ocasiones muy difícil de salvar.
      He hablado de Bale porque fue la única baja que "me alegró". Y me alegró no en este caso por él, sino porque pensé, como así fue aunque de una manera algo distinta a lo que tenía en mente, porque sin Bale dí por hecho que se abandonaría el "dichoso" 4-3-3 que tan poco me convence. Aunque más que convencer, debería decir que me agrada más el 4-4-2. Lo veo más equilibrado y con un juego más preciosista y de control. Sea como fuere, no me puedo quejar mucho del 4-3-3.
      Pero a Bale se le unió Benzema, ese jugador tan especial que falla lo infallable, no tira a puerta por no molestar, parece que está dormido,..., pero el único con una capacidad asombrosa de combinar arriba, de abrir defensas y de hacer cosas tan sorprendentes que ni el más avezado podría tan siquiera pensar.
      Añadamos la pérdida de Modric, el jugador que da equilibrio a un equipo portentoso, pero como dije antes, en el que ninguno juega donde debe o debería.
      Y por último la de Marcelo, cosa ya sabida cuando le mostraron la amarilla en la ida (todavía no sé por qué) y que le quitaba a nuestro equipo un desparpajo inusual e impredecible por la banda. 
      Sumando todo lo anterior no me quedó más remedio que ir al templo cuando consideré que "más me necesitaban". Con poca esperanza de victoria, pero con todo mi alma dispuesto a dejarme las cuerdas bocales por mis colores y aquellos que los representan.
       Y así salí de casa. El trayecto en coche normal, nada cambió. Pero ya en el metro me empecé a imbuir de ese ambiente que sólo se mama en los días especiales. 
     Ya en las inmedicaciones de Bernabéu a ese ambiente se unió la atmósfera mágica que sólo una zona sagrada puede tener. Empecé a creer. Casi me ví crucificado por mi pecado.
      Empezó el partido y estaba claro que todos los presentes iban con mi mismo espíritu... y probablemente también sin mi pesimismo. No llegó a los niveles de los años 80-90 ( ni creo que nunca vuelva a ser así), pero si que por momentos llegamos a ser ese jugador número 12 tan necesario y a la vez olvidado por los aficionados "operísticos" blancos.
     El partido empezó un tanto timorato, y si bien en ningún momento se vio un gran encuentro, si quedó claro desde el principio que sólo unos intentaban jugar al fútbol y buscar la victoria y los otros estaba viéndolas venir y como costumbran, a ver si en una jugada aislada y con 15 rebotes, acaban metiendo un gol. El Madrid empezó a marrar ocasiones, ni tan numerosas ni claras como en el Calderón, pero más que suficientes para haber metido como mínimo, un par de ellos. Además, y para desgracia de mis recientes recuerdos de hace apenas una semana, la figura de Oblack se empezaba a tornar inmensa. 
     Los minutos pasaban, las ocasiones se fallaban y si bien nuestro dominio era aplastante, éste no se veía compensando con la suerte del gol.
      La segunda parte siguió por los mismos derroteros y el gol seguía sin llegar. Los colchoneras sólo pensaban en defenderse e intentar provocar, como consiguieron en la segunda parte del Calderón, la ira de los blancos para descentrarles. Contínuas charlas, especialmente de Mandzukic, contra cualquier rival que pasara por su lado, golpecitos, gestitos,... pero esta vez no coló. Seguimos a lo nuestro, sin bordarlo, de hecho lejos de eso, pero dominando sin tapujos y con ocasiones de todo tipo.
       A falta de menos de 15 minutos Arda, que ya se había encargado de algún codazo por aquí, una fuerte entrada por allá y cosas típicas de los "intensos" (aunque mucho más relajados que antaño, todo hay que decirlo), realizó un plantillazo de libro, que si bien no fue su peor acción, ni de lejos, si le supuso la segunda tarjeta.
       Nuevos ánimos brotaron, no porque pensáramos que fuera a cambiar la tónica de nada, pero si porque por fin parecía que la justicia regresaba a un campo de fútbol. Y si hablamos de justicia, el Madrid en los 170 minutos disputados, debería tener en el cómputo total un 7-0, así por lo bajo, en su marcador. Sólo nosotros los merecíamos.
      Y por fin lo logramos, gran jugada entre James, CR7 y Chicharito, que finalizó éste último, casi de la peor manera posible, con un remate extraño, pero que acabó en el fondo de las mallas. Gol, apoteosis... y esta vez si, mi más completa vergüenza por haber renegado de la victoria blanca. 
     Este gol llegó al final del partido, cuando algunos ya pensábamos en que como no ganaramos en la prórroga... chungo. Llegó a la heróica. Llegó como no podía ser de otra forma en el Bernabéu y en plena Copa de Europa. Llegó como la Historia dice que ha de llegar.
    Los últimos minutos, todo hay que decirlo, no me gustaron. No lo hicieron porque el Madrid hizo aquello que yo tanto destesto que no es otra cosa que lo tercero que vinieron a hacer los colchoneros (defenderse, provocar,...), perder el tiempo. Desde el primer minuto. No fallaron en su "gloriosa", y victoriosa estrategia desde que llegó ese al que algunos llaman entrenador, Cholo Simeone.
     Odio ese tipo de bajezas y no me gustó que las hiciéramos nosotros, aunque es cierto que nadie se merece sufrir eso más que los atléticos. Me hacía gracia, aunque tuvieran razón, ver como, ahora si, ellos protestaban y se ponían histéricos cada vez que uno de los nuestros hacía lo que ellos hicieron drante todo el partido. Qué leches, que se jo...!, por sin vergüenzas!.
     Que más contar?, pues me quedan miles de detalles y sensaciones en el tintero o mejor dicho, en el teclado, pero no me voy a extender mucho más. Quizás sólo mencionar que a mi juicio la aplaudida posición de Sergio Ramos a mi no me pareció nada del otro mundo y si me apuran, me resulta preocupante. Es cierto que por alto ganamos, que defensivamente recuperamos más balones y fuimos más estables (Sergio junto a Varane y Pepe es mucha tela que cortar) pero a la hora de crearlo..., Ramos no dio un pase a derechas. Entiendo que no está acostumbrado a esa posición, que es verdad que fue de menos a más..., pero cuando lo hizo en el Campo Nuevo no funcionó, y en este partido..., ha funcionado porque la pelotita entró, no porque fuera una gran solución y la clave de la victoria. Igualmente pienso que pudo suponer un descuadre total para Simeone, pero a mi no me pareció un experimento tan rentable o bueno como algunos ahora venden.
     Por otro lado y tras escuchar a los "periolistos" de siempre, me deja atónito oir como esos entendidos son capaces de criticar el sistema de Simeone en el partido del que estoy hablando. Pero si ha utilizado siempre el mismo desde que llegó salvo en 3 contadas excepciones!. Para él el fútbol es destruir y que sus jugadores toquen las partes nobles a sus rivales hasta descentrarles. Desde el primer día que llegó sólo ha hecho eso y ha sido su estrategia y seña de identidad. Así y sólo así ha logrado todo lo que ha conseguido. Así y sólo así le han alzado a los más alto del olimpo del balón pie. Así y sólo así los mismos que le han endiosado por hacer lo único que ha sabido hacer, hoy le han criticado. No sé si reir o llorar.
      Bueno, mejor suplico para que me crucifiquen boca abajo y así poder eximir mi pecado.
     

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