23 oct. 2011

INJUSTO E INQUIETANTE.

   Sería injusto no reconocer que el resultado a mi juicio es excesivo. El Málaga no mereció un castigo tan severo aunque el Real Madrid si mereciera la victoria.
   Al finalizar la primera parte no sabía exactamente que pensar. Era seguro que sentía una enorme felicidad, pero a la vez el Málaga me daba pena. Nuestro porcentaje de acierto de cara a portería era increíble, si no me equivoco el Madrid había tirado 7 veces y metido 4 goles. En condiciones normales habríamos metido sólo 1. Además, escuchaba a los comentaristas televisivos y no entendía los enormes halagos que decían sobre los blancos. Indudablemente habíamos sido mejores contra un enorme rival, pero hemos hecho mejores primeras partes, con más ocasiones, acciones más brillantes e incluso mayor posesión, pero en donde la "pelotita" no entraba y los comentarios de los reporteros no eran, ni de lejos, tan optimistas, es más, las comparaciones con el "eterno rival" eran constantes y siempre saliendo perdiendo. Lo he dicho mil veces y lo volveré a decir, juzgar un partido de 90 minutos por 4, 5, 6 o ningún gol me parece una auténtica aberración. Si, los goles son los que acaban dando los triunfos y éstos acaban dando los títulos, pero durante 90 minutos pasan miles de cosas que no dejan de ser más buenas o más malas por el mero hecho de que la pelota cruce la línea blanca.
    Volviendo al partido el Real Madrid jugó bastante bien, durante los primeros minutos hubo un reparto de golpes entre ambos contendientes, pero poco a poco los nuestros empezaron a dominar el encuentro. Habría que decir que antes de este momento de "dominación absoluta" ya habíamos metido el primer gol, pero aparentemente esto no causó mella en los jugadores del Málaga, que con una táctica valiente y que les honra, seguían intentado atacar. De hecho lo intentaron durante todo el encuentro, pero en la primera mitad la actitud y sistema defensivo de los madridistas fue prácticamente impecable, presionando en la medular y en algunas ocasiones en las inmediaciones del área del equipo andaluz. De hecho la sincronización y oportunismo era perfecto, parecía que los nuestros sabían en cada momento y situación donde iniciar mejor la presión para acabar robando el balón al contrario. En ataque lo dicho anteriormente, un porcentaje de acierto de cara a portería asombroso, no a la altura del Barza, pero asombros.
    Acabó la primera parte con la sensación de que el Madrid no metió más porque no quiso, aunque considero que no era real, puesto que el resultado de 0-4 era más consecuencia de la efectividad, que de los méritos acumulados, pero a todos nos ciega una goleada de este tipo en sólo 45 minutos.
    Ya en el descanso y controlando la euforia, intentaba convencerme de que era difícil que siguiera ese ritmo de efectividad y goles en la segunda parte, que sería normal que el Madrid bajara un poco el pistón y más con la cantidad de partidos que iban a llegar a partir de ahora. En el minuto 5 me dí cuenta de "mi gran poder mental", no sólo acataban "mi orden" de bajar el pistón, sino que lo hacían en su grado máximo, no voy a decir que jugaran al ralentí, diré que se les caló el vehículo, por lo menos hasta el minuto 30 aproximadamente. El Málaga encerró al Real Madrid, todavía no sé si por propia voluntad blanca para buscar sus famosos contra-ataques, o por buen hacer malagueño. Creo que por una mezcla de ambas. Sea como fuere, el Madrid apenas hizo un par de contra-ataques no muy fructíferos y no fue hasta casi el final del encuentro cuando los blancos volvieron a tomar el control. Mientras tanto ocasiones, ocasiones y más ocasiones del Málaga que sin duda mereció mejor suerte y más teniendo en cuenta que la defensa madridista me gustó y fueron las enormes virtudes del equipo andaluz las que provocaron las oportunidades.
   Por mi forma de entender el fútbol, el Real Madrid de la segunda parte me pareció decepcionante, aunque repitiéndome como el ajo, el Málaga es un excelente equipo, con una enorme calidad y que con un poco más de tiempo puede ser un equipo más que temible.
   El resultado final de la segunda parte fue un injusto para el Málaga 0 a 0, por lo que el marcador definitivo del encuentro se me antoja excesivo a favor del Madrid.
   Y justo cuando iba cogiendo conciencia de la afortunada eficacia blanca, veía las innumerables ocasiones marradas por los barcelonistas en su partido contra el Sevilla. Como dentro de mi madridismo intento ser lo más justo posible, considero que el empate final del encuentro entre ambos fue inmerecido para un Barcelona que debió ganar. No obstante hay que darle el mérito que tiene al Sevilla, pues se defendió como un gato panza arriba y su portero estuvo simplemente inconmensurable. Pero aún así, y como yo entiendo el fútbol, el 0 en el casillero azulgrana fue tan injusto como muchas de sus victorias y el 90% de sus "palizas".
    De todas formas lo más significativo fue lo que siempre ocurre con el barza: son "chicos y entrenador maravillosos" mientras ganan por lo civil o lo criminal, pero la cosa cambia cuando las cosas no van como ellos desean y sus nervios afloran. En este caso y sorprendentemente, fue Cesc el que le diría algo amable del tipo "mono" o similar, perdón, "morro", en qué estaría yo pensando, a Kanoute y fue a éste al que expulsaron por su, eso sí, violenta reacción. Pero claro, el malo fue el/los sevillista/s, que no sé porque pienso que debieron de aguantar "el agradable" trato azulgrana.
   Para finalizar decir que lo importante para nosotros es que hemos superado al Barcelona en la clasificación y aunque no será fácil, espero que no esto cambie hasta el final. Aunque no es menos cierto que  el resultado de los nuestros fue injusto, en lo que a número de goles se refiere, y la segunda parte me dejó cierta sensación de inquietud... ¿temporal?.

   Postdata: D.E.P. Simoncelli.
 
    

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