1 abr. 2012

PRAGMÁTICOS.

     Partiendo de la base que el resultado fue maravilloso y que los goles fueron para enmarcar, el Real Madrid no acabó de convencerme del todo. No porque lo hicieran mal, sino porque ese estilo de juego no me gusta. Un estilo que busca más la funcionalidad que la estética. Pero claro, uno ve los goles que marcaron y no sólo hubo estética, sino que hubo arte, especialmente en el primero.
    Lo curioso del caso y aunque sea a todas luces injusto e irreal basarme en los primeros 7 minutos, hasta este justo momento, hasta que se obró la maravilla entre CR7 y Benzema, el Real Madrid controlaba todas las facetas del partido. En cambio desde la consecución del tanto nos dejamos dominar. En ningún momento pasamos el más mínimo apuro, pero dimos un par de pasos hacia atrás y dejamos que la mayor parte de la posesión estuviera en manos del Osasuna para soltar, a la menor oportunidad, letales contras. 
    Creo que los nuestros eran totalmente conscientes de la situación y lo que hacían era tejer una trampa mortal a los navarros que resultó sumamente eficaz. Incluso el resultado pudo haber sido más abultado, aunque por el número total de claras ocasiones realizadas, el 1-5 final ya es un tanto desproporcionado. No obstante aún más desproporcionado fue su gol, pues sino me equivoco, fue su único tiro entre los tres palos, por no decir que fue su único remate en todo el encuentro. 
    Volviendo al inicio repetiré que no me entusiasma ese tipo de juego, pero tampoco lo repudio. No era el echarse atrás y esperar al contrario, no era encerrarse. Era ser inteligente y usar las mejores armas para la guerra que se estaba librando. Quizás sea ese el motivo de que no me convenciera, fue un partido racional y no pasional. Reconozco que es así como se ganan las grandes competiciones, pero si me dieran a elegir, prefiero un 60 % de pasión y un 40 % de inteligencia, que a la inversa. Y es que amo el espectáculo por encima de todo.
   Creo que ha sido el partido más inteligente que hemos realizado desde la era Mouriño y el resultado casi habla por sí sólo. Además y como sorpresa, Mou se adelantó al planteamiento del entrenador rival y no a la inversa como suele pasar, en donde rara vez acierta a la primera y suele variarlo.
    Ayer destacó por encima de todos CR7, no por sus goles (su primero espectacular), sino por su generoso juego. Levantaba la cabeza y buscaba la mejor opción antes de pensar en tirar y estuvo algo menos individual de lo que nos tiene acostumbrado. Hay que reconocer que hubo una jugada, un "semi-gol", en que se estorbaron el portugués e Higuain, los jugadores más egoístas de la plantilla. No sabría decir quien tuvo realmente la culpa, pues la jugada era del argentino, pero tras el regate a Fernández hay que reconocer que se le quedó muy escorado el balón y el mejor posicionado para el remate era CR7. Pero bueno, esto tal y como iba el partido daba igual, el problema es que hubiera pasado si el encuentro no hubiera sido tan favorable a esas alturas, pero eso es, más bien hubiera sido, otra historia.
    Dejando a parte los futuribles, cambiaré de tercio y defenderé de la irracionalidad reinante a nuestro equipo y especialmente a uno de nuestros jugadores.
    Estoy hasta las narices, y eso que las tengo enormes, de escuchar a tanto erudito hablar de las enormes virtudes, que indudablemente tiene, de Messi y de su generosidad en el juego. Dicen que él juega para el equipo, pero CR7 juega sólo para él. Pues si bien es cierto que CR7 no es un ejemplo de generosidad en el juego (cosa más que normal e incluso necesaria en un delantero) a los números me remito para decir que no entiendo la estupidez suprema de quienes se atreven a alabar al argentino y criticar al portugués. ¿Cuántos goles lleva Messi marcados y cuántos lleva el Barcelona en liga?, ¿36 Messi y "40" el Barcelona?. ¿Cuántos lleva CR7 y cuántos el Madrid?, 37 y 100. Y resulta que el egoista, el que juega para él, el... es CR7. Pues que me lo expliquen. Messi es "tan buena persona" que critica abiertamente a un canterano en un partido por no hacer lo que él ordena (partido contra el Milán), echa de su equipo a Ibra, es el director deportivo, presidente, entrenador,..., vamos un santo. En cambio el portugués es el mismísimo demonio.
    Exactamente igual que ocurre con los equipos. El barza juega como los ángeles, es el paradigma del juego excelso y el espectáculo, mientras el Madrid juega sólo bastante bien. Lo curioso del caso es que de los dos grandes, el que peor juega, casi va a doblar en goles a los idílicos. Sobre esto último creo que se están empezando a abrir los ojos de tanto "legañero" que anda suelto, pues el propio presidente del Osasuna declaró que el juego del barcelona aburre. La cordura vuelve al fútbol!!!!.
    ¿Y hablo de Pep y Mou?. El novio que toda madre quisiera para su hija, ese que siempre lleva flores a la suegra mientras pone los cuernos a su niñita, contra "el demonio de Tasmania", aquel que haría cualquier cosa por ellos, pero que no oculta nada y dice las cosas a la cara.  
    Bueno, que da igual, que me he desviado. Buen partido de los nuestros (que a mí particularmente no me ha enamorado, aunque si gustado), maravilloso resultado, un pasito menos para llegar a la meta... y goles de escándalo.

    Postdata: Sigo sin entender que por un pequeño "calentón" se expulse a la gente. Comprendo que los árbitros han de hacerse respetar, pero una cosa es un insulto grave y directo y otra una queja aislada en un momento de tensión. No estoy de acuerdo con la expulsión de Mendilibar ni la de Lamah, pero es lo que hay.
 
    

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