2 jul. 2012

CARTA AL DOCTOR DEL BOSQUE.

      Estimado Dr. Del Bosque:

   Siendo sincero diré que soy quien menos debería hablar sobre usted y mucho menos de su último logro, pues por cuestiones morales (asesinatos de animales en Ucrania) me negué a ver un sólo minuto de una Eurocopa que financia a mentes decrépitas y decadentes de cierto país que no pienso a volver a mentar por decencia.
   Quizás si tengo algo de derecho a hablar de su etapa como entrenador del Real Madrid y del resto de los encuentros que ha dirigido con nuestra selección antes de esta deshonrosa (para organizadores) Eurocopa; primero por español (uno de nuestros mayores problemas, la lengua fácil) y segundo como abonado al club blanco.
   No obstante sigo pensando que no debo ser yo quién merezca tan siquiera nombrarle en esta carta, pues no deja de ser prepotente que un parbulario, en cuanto a conocimientos se refiere, hable de todo un señor Doctor Cum Laude.
    Pero en base al segundo párrafo (soy español), me dispongo a dirigirle estas palabras.
    Antes de comenzar diré que por obligación (aparte del 99% de mi corazón y el 98 % de mi cabeza que me pedía hacerlo), pues mi mujer me dijo y cito textual: "estoy de acuerdo contigo en lo de Ucrania, pero yo pienso ver el partido, sino quieres hacerlo tú ya sabes donde hay otras habitaciones", vi casi todo el partido. Por lo tanto y tras el primer tiempo de saludo militar, justo en el minuto anterior al primer gol de nuestra selección, pude disfrutar del encuentro de la final de la Eurocopa entre España e Italia. Reconozco que durante los primeros 12 minutos, al igual que en el resto de los partidos previamente jugados, lo único que hacía era tratar de ver cualquier otra emisora, sin conseguirlo, mientras andaba si sentido alguno por toda la habitación o instancias de la casa. Pero una orden es una orden y me senté junto a mi esposa. No había acabado de encontrar la posición más cómoda, entre otras cosas por los nervios, cuando una gran jugada colectiva acabó con el gran gol de Silva y del resto..., que le voy a contar a usted.
    Sr. Del Bosque, como buen profesor, usted enseña sin alardes, sabe sin presumir, cierra bocas sin gritar y soluciona dudas desde la cordura y el buen hacer.
   Sr. Doctor Del Bosque, usted me calló la boca hace mucho tiempo y es un estigma que siempre arrastraré en mi vida. Como jugador no le llegué a conocer en vivo, como entrenador blanco sí. Yo era de los ignorantes que llegó a pensar (en mi defensa diré que no siempre) que pudo hacer algo más con el Real Madrid de "Los Galácticos"  y que lo único que le hacía extraordinario era el saber dirigir tanto ego encerrado (cosa por si sola ya encomiable).
   Me calló justo el mismo día en que fue expulsado injustamente de la entidad blanca por el actual presidente del Real Madrid (quizás el mayor error de su vida). Y me calló, entre miles de cosas más, porque se fue tal y como llegó y tal y como ganó y triunfó, en silencio, sin un sólo mal gesto. Elegante.
   Ese mismo día sentí que algo no se había hecho bien y sólo hace falta ver la historia de nuestro amado equipo en los años pasados tras su marcha para darse cuenta de ello. La experiencia y la adquisición de cierto raciocinio futbolístico me hizo dar cuenta que logró en el Madrid lo que logró a pesar de tener que aguantar una política de fichajes basada en nombres y no necesidades (el segundo mayor error de D. Florentino).
    Pero no sólo me ha callado a mí. También lo ha hecho con seres envidiosos que han ido de dioses y no han hecho más que tener la suerte de coincidir como entrenador con una generación de futbolistas magníficos, pero sobretodo, con un equipo equilibrado en todas sus líneas. Me refiero al bífido de Luís Aragonés. Ahora estará dolido, muy dolido, pues un verdadero entrenador ha logrado también un título sobre el que él mismo se consideraba como único entrenador capaz de conseguirlo. Chupate esa envidioso. Y si vas a criticar..., al camarero que siempre te sirve, porque el vino que te da ha de ser malísimo. Por cierto, y aunque duela un poco decirlo..., en la Eurocopa que como entrenador logró Luís, ninguna de las grandes selecciones fue grande, a todas cogió en horas bajas.
   Señor Doctor, ha cerrado la boca a muchos de los que decían que España jugaba como el barza. Como algunos me habreís "oído" ya, y usted desconocerá, siempre he mantenido que el barza aburría a un muerto, mucho pasecito estéril, 2 ocasiones y 3 goles, eso era el "maravilloso" barza. La selección española, ya con Luís, todo hay que decirlo, atacaba mucho más y tenía sus líneas mucho más adelantada, además de jugar algo más por las bandas. Es precisamente el barcelona de este año (pasado) quién ha adelantado líneas y su juego ha sido mucho más ofensivo. Aún así, ambos juegos siguen teniendo sus diferencias. Pero si alguno ha copiado algo de alguien, no es precisamente la selección del barza. No es menos cierto que algunos medios tras algunos partidos de España en la Eurocopa han dicho que España aburría. Bueno, si es verdad reconoceré que algo si hemos copiado del barza (no de este año pasado), pero tras lo visto en la final..., tengo mis dudas.
    Caballero, ha silenciado al señor Florentino Pérez ganando lo que nadie en la historia del fútbol ha ganado nunca como entrenador, La Copa de Europa, La Eurocopa y el Mundial. Le ha callado a base de silencios, de cordura, de buen hacer y de conocimiento, no a gracias a una gran imagen mercantil. Gracias a su saber futbolístico y no a vestir de una determinada forma o vender una imagen determinada. Gracias al fútbol de verdad, no al comercial.  
   Pero más importante aún, ha sido capaz de callar los llantos de un país hundido en la miseria, comido por la depresión colectiva e individual. Ha transformado la desesperación en alegría, el llanto en sonrisa, la crisis en bonanza. Sí, indudablemente esto es temporal y esta misma mañana algunos se han topado con la cruda realidad nuevamente. Otros siguen viviendo en una nube viendo ahora a los nuestros por la tele o esperándolos en Cibeles o kilómetros aledaños, pero estés en el grupo que estés, sé con certeza que aunque sólo por unas décimas de segundo, han sido felices. Y eso ha sido gracias a usted y a sus huestes, pero sobretodo a usted. Gracias, lo que ha hecho no tiene precio.
    No tengo la capacidad necesaria para describirle lo agradecido que le estoy, lo agradecido que le estamos. Ni el mismísimo Reverte creo que fuera capaz de poder plasmarlo en plenitud, en su totalidad.
    Sólo y sin ánimo de ser impertinente pedirle una cosa. Por favor, siga callado, siga dando ejemplo sin querer, siga repartiendo su sabiduría sin decir esta boca es mía, siga siendo usted. En definitiva, siga dando clases maestras, siga curando a España. Gracias Doctor. 
     

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