12 ene. 2012

BENDITOS SILBIDOS.

   
  No tenía pensado escribir nada sobre el supuesto "odio" de cierto sector del Bernabéu con CR porque es una somera estupidez y porque en este blog he explicado mil veces el sentir de la afición, o gran parte de ella. Pero creo que no tengo más remedio que hacerlo, y es que en los medios parece que no hay otro tema y lo que es peor y aunque suene prepotente..., no tienen ni la más remota idea de lo que pasa en el templo blanco.
   Pido disculpas ante aquellos que piensen que tengo un ego exacerbado, pero considero que siendo socio abonado desde el año 1992 y asiduo al campo desde el año 1988 aproximadamente, algo de idea tengo al respecto y mis pulmones han exhalado el suficiente oxigeno blanco como para permitirme el lujo de aclarar a "los expertos" ciertas cosas.
   Para empezar decir que de la mayoría de tertulianos, columnistas y entrevistados que he oído y leído, sólo con 2 he estado plenamente de acuerdo, con D. José Miguel González Martín del Campo (Michel) y D. Alfredo Dí Stéfano, curiosamente gente que ha mamado de la teta blanca y no visionarios de un equipo que, aunque coman gracias a él, cada día más cuenta me doy que desconocen. Ambos dicen que si la afición del Bernabéu silba es por algo y que siempre tienen razón, a lo que añaden que si se le "critica", es porque realmente se le quiere.
    Hasta lo que yo sé, hasta lo que yo vivo y he vivido en el Santiago Bernabéu, no conozco a nadie que no esté contento a rasgos generales con CR, de hecho si se le silba es porque todos sabemos que si no es el mejor jugador del mundo, poco le queda. Sabemos que sus cualidades son extraordinarias y sabemos que si bien nos ha dado mucho, nos podría dar más.
   Algunos periodistas se centran sólo en el rendimiento en la delantera del portugués, que indudablemente es soberbio, y no se explican los silbidos. Hasta este punto todos de acuerdo y los "flautistas" debería de ser "condenados". Otros hablan de la "chulería" del actual 7 del Madrid y sus declaraciones, que no sientan bien a la afición blanca. Pues sinceramente, su chulería nos da igual y sus declaraciones más, lo que nos interesa es lo que nos ofrece sobre el campo, y eso hasta el momento se define como espectáculo. Es más, si me apuran, cada día que pasa nos sentimos "más identificados" con la extrema sinceridad del portugués y su entrenador, que con la falsa modestia y extrema falsedad de "los perfectos". 
    Hasta aquí todos los puntos de vista de los que se consideran conocedores de lo que significa el Real Madrid y de ello presumen en los diversos medios.
   Pues NO señores, no es ni por asomo lo que están promulgando, no lo es ni de lejos y lo que es peor, sabrán de contratos, rumores, resultados, fichajes, quejas, dimes y diretes, pero de lo que significa y lo que siente un madridista no tienen ni remota idea. Está muy bien que vean los partidos desde sus oficinas o "peceras" en el campo, está muy bien que vean en el mejor de los sitios los encuentros, está muy bien que comenten las jugadas, está "muy bien" que vean lo que vean sólo van a juzgar un partido por el resultado, pero tampoco estaría mal que escucharan a los que le rodean, a aquellos que cuando hace frío no tienen estufa, aquellos que cuando hace un sol de justicia sudan como el último de los jugadores, aquellos que pagan de su bolsillo día si y otro también ver los partidos por lo que ellos no sólo no pagan, sino que gana dinero. Por cierto, NO AL CANON, estoy con las radios!.
     Ser jugador del Real Madrid implica muchas cosas, y muchas de ellas negativas, como por ejemplo la excesiva presión a la que se someten a los jugadores blancos y lo exigente de una afición acostumbrada a las exquisiteces... y al pundonor. Esta es la palabra clave,PUNDONOR. Un término que llevaba en el corazón y en el cerebro tatuado a sangre y fuego un "tal" Juán Gómez "Juanito" entre otros. El excesivamente perfeccionista aficionado madridista puede enfadarse por muchas cosas, por demasiadas a mi juicio. Puede criticar más rápido de lo deseable cualquier acción fallada o simplemente no resuelta como a él le gustaría, puede exigir más de lo humanamente exigible pero a la vez hay algo que siempre perdura en nuestro espíritu, hay algo que siempre calará dentro de cualquier corazón blanco: la lucha, la garra, el amor propio, el querer hacer bien las cosas, el morir por lo suyo, en resumen, el pundonor.
    Sé que muchos de nuestros lectores están enamorados de CR y que me pondrán "verde" por lo que voy a decir, pues para ellos es casi sagrado, pero quiero decirles dos cosas: la primera es que es sólo una opinión, ni más ni menos válida que cualquier otra. Y la segunda que antes de hacer que me piten los oídos, lean todo el post.
    CR es un formidable jugador, merece ir al campo sólo por verle, pero pundonor, lo que se dice pundonor..., nada de nada, por lo menos en lo que a defensa se refiere. Algunos de los aficionados madridistas, entre los que me incluyo aunque sin silbar, están cansados de lo que llega a perjudicar su lamentable actitud cuando pierde la pelota. Cansados y enrabietados, y de ahí los silbiditos. No es de recibo que cuando pierde el balón o no se lo dan cuando lo pide, empiece con sus posturitas, a mirar al cielo, al suelo, al infinito, levante los brazos, los posicione en jarras, ponga muecas,... mientras el balón sigue en juego. En infinidad de ocasiones le han quitado el balón y en vez de ir a intentar recuperarlo ha empezado con sus poses y a hacer "el memo". Eso perjudica al equipo, primero porque defendemos con 10 y no con 11 como debería ser, segundo porque en muchas de esas situaciones ha podido recuperar el balón sin muchos problemas, tercero porque en algunas de esas mismas otro compañero suyo si lo ha recuperado y no han podido lanzar el contraataque porque el portugués seguía con su triste actuación y cuarto porque si yo jugara en ese mismo equipo, me matara tanto por atacar como por defender y viera que uno de los míos sólo hace lo propio en lo primero..., como mínimo me cabrearía. Lo mismo hace cuando lanza una falta y no la mete, no regresa a su posición, se queja y enfada consigo mismo... y si el contrario ataca..., ya lo impedirán sus compis. Pues no, CR, no es así. Te admiramos y te queremos, sabemos que eres un fuera de serie, admiramos tu juego, ojalá no te vayas nunca, pero mientras tu pundonor brille por su ausencia recibirás pitidos, no míos, nunca lo hice y nunca lo haré, ni con él ni con nadie que defienda mi querida camiseta blanca, por lo menos mientras el partido siga activo, pero los seguirás oyendo... y con razón.
   A lo dicho habría que añadir su pequeña falta de consideración con los aficionados que viajan a otros campos. Llevo mucho tiempo sin viajar (la última vez la final de copa en Valencia) y creo que nunca lo volveré a hacer como antaño (raro es el campo que no he visitado en España y muchos en los que he disfrutado en Europa), pero según tengo entendido y ha llegado a mis oídos según el árbitro pita, se mete corriendo a vestuarios, mientras sus compañeros se acercan a aplaudir a los aficionados que les han acompañado en tierras hostiles y que en la mayoría de los casos, gran esfuerzo y sacrificio les ha supuesto. En mis tiempos "Willy FOGenses" era sagrado ese agradecimiento final y es que "de bien nacido es ser agradecido".
    Yo nunca te silbaré por tus estúpidas poses y falta de pundonor cuando pierdes la pelota mientras el balón esté en juego, porque considero que un aficionado ha de apoyar a los suyos pase lo que pase hasta que el balón deje de rodar. Lo que sí haré es nunca ponerte el 7 detrás de tu CR, porque hasta la fecha no te lo mereces, el 7 en el Madrid es el número sagrado, podrás llevar el 10, el 11, el que quieras, pero el 7 nunca será tuyo mientras continúes con tu actitud. De todas formas una pequeña parte de mí entiende a "los flautistas", y es que los madridistas de toda la vida consideramos esa "desidia" suya un ultraje, un insulto hacia nosotros mismos y a la historia del mejor club del mundo. Pero es un insulto que nos dice nuestro propio hijo, ese hijo que tanto amamos por más que nos meta en problemas constantemente. 

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