5 ene. 2012

RESACÓN NAVIDEÑO.

   Extraño partido el vivido en el Santiago Bernabéu el pasado día 3 de enero contra el Málaga de Pellegrini. Extraño por muchos y diferentes motivos. El primero y quizás más importante, la ausencia del Real Madrid en la primera parte. Todos los que estábamos en el campo veíamos absortos como salieron al campo unos jugadores calcados a los que hace apenas un par de semanas se fueron de vacaciones, pero que a la hora de jugar, no se parecían en prácticamente nada.
   No voy a restarle mérito al Málaga, que lo tuvo. No por sus ocasiones, creo 3 en la primera parte y metió 2, ambas a balón parado, en sendos remates de saques de esquina y con cierta permisibilidad defensiva blanca. Sino por su gran juego defensivo. Logró algo muy difícil, que es conseguir que el Madrid tuviera que jugar de espaldas a la portería contraria. Ni tiene jugadores idóneos para ello, ni los quiere tener. El único en la delantera que se puede defender con cierta soltura en esas batallas es Benzema, pero no salió de inicio. 
    Lo dicho, el equipo de Pellegrini cerraba muy bien al Madrid, no le dejaba triangular, bascular, ni hacer cambios de juego como nos tiene acostumbrado. Esto provocaba pesadez en el movimiento del balón, dejando a los nuestros como si jugaran al ralentí. Dentro de lo malo no lo hacíamos tan mal, teníamos la posesión y controlábamos el partido, pero claro, había dos pegas importantes. La primera es que apenas llegábamos al área rival y por lo tanto nuestras ocasiones brillaban por su ausencia, y la segunda los buenos movimientos del Málaga a la contra, generando 3 ó 4 buenas jugadas, acabando casi todas en corner y de éste... a gol. 
    La prensa puso a los nuestros en la primera parte"a caer de un burro" y para variar no estoy de acuerdo con ellos. No jugaron ni bien, ni como nos tienen acostumbrados, eso es verdad. En esa primera parte no hicimos ni un 10% de las ocasiones que normalmente hacemos, pero movimos el balón con relativa solvencia (en zonas estériles) y estaba todo controlado... salvo los saques de esquina. Abusamos de horizontalidad, aburrida y monótona horizantalidad. No es menos cierto que de 3/4 partes del campo hacia arriba apenas nos salía nada a derechas, pero también es justo reconocer que salvo las 3 ó 4 ocasiones del Málaga referidas anteriormente, rápidamente recuperábamos el balón cuando lo perdíamos. Más que mal partido, yo lo describiría como monótono, áspero y aburrido. 
   Las única duda que me surge de lo expuesto es la siguiente: ¿Mérito del Málaga o demérito del Madrid?. A mi juicio y como casi siempre, ambas. Merito andaluz por su buen planteamiento defensivo, demérito nuestro por nuestra excesiva parsimonia. Quizás algún jugador blanco se quitó el gorrito de papa Noél en el vestuario o fue una mera coincidencia, pero aunque no lo hicimos tan mal..., tampoco lo hicimos bien.  
   Y en estas que empezó la segunda parte con un triple cambio, arriesgado por posibles lesiones, pero la salida al campo de Benzema, Özil y Khedira cambió totalmente la imagen de los nuestros. ¿"Sólo" eso?, pues no, yo diría que no. De hecho considero que el cambio se logró gracias a la "charla" de Mou y a que situó en el lateral derecho a Lass, que desde ese momento lo bordó y al que habría que señalar como de los mejores, sino el mejor, en la primera parte.
    Ya desde el principio se notó el cambio, en apenas 10 minutos hicimos más en ataque que todos los primeros 45. Las ocasiones iban llegando (tampoco como en partidos anteriores, pero bastante más numerosas) y la presión asfixiante al Málaga también. Habría que decir que cuando los andaluces se zafaban de ésta creaban peligro, pero apenas lo lograron. No obstante el tiempo pasaba y los goles no llegaban. Pero todo cambió sobre el minuto 70, en apenas 2 ó 3 minutos metimos dos goles. El primero metido a base de empuje, fé y suerte en el rebote. Y el segundo por presión, precisión y sobretodo picardía del Pipita y ya van dos así!. En pleno festival blanco llegó el tercero, tras un excelente pase del 20 a Benzema, que éste finalizó de manera excelente. Y tras el tercero pudieron llegar el 4º, 5º,... pero no fue así. Benzema, que en 45 minutos se convirtió en el mejor jugador del encuentro, marró lo casi imposible (parece que le botó el balón antes de rematar), además de una jugada prodigiosa anterior que de haberse materializado hubiera provocado el derrumbe del campo. 
     Volviendo al inicio, el partido también fue extraño por el ambiente vivido en el descanso. Entiendo que gran parte de los socios estaban de vacaciones, que estamos en Navidad y alguna cosa más, pero es la primera vez que perdiendo por 0-2 y tras realizar una mediocre primera parte, no habían 80.000 entrenadores, ni silbidos ni nada parecido. ¿Exceso de confianza?, tal vez. Todos estaban tranquilamente en sus asientos, comiendo sus bocadillos y sin hacer crítica alguna a ningún jugador ni equipo en general. Parecía más un picnic que el Bernabéu cosa, por otro lado, que me agrada, pues la afición blanca es más dada a criticar y con ello perjudicar al equipo, que a animarlo. De todas formas en lo que a animación la cosa estuvo más que aceptable, no es lo que podría ser, pero incluso cuando peor estaban las cosas (mediada la segunda parte con el 0-2 en el marcador) la gente, empujada por los de siempre, respondió de manera positiva.
    Los únicos silbidos fueron hacia el trío arbitral, sobretodo contra el linier del ataque malaguista en la primera parte, que se inventó una falta a todas luces inexistente que a la postre provocó el segundo gol del equipo de Pellegrini (falta inventada-corner-gol). También habría que mencionar que es normal salir del Bernabéu con la sensación de que todas nuestras faltas son pitadas (bien hecho), pero que nos dejan sin pitar gran número de las que a nosotros nos hacen, y de ahí los pitidos al árbitro principal. 
    Y decidido a poner "extrañezas", decir que me sorprende ese "exceso de confianza" que todos teníamos al salir del campo. Daba la sensación que dábamos por hecha la clasificación olvidándonos de un par de cosas importantes: la primera que el Málaga es un gran rival que encima jugará en su campo y la segunda que el resultado no es precisamente muy bueno. 
   Es indudable que asistimos a otra gran remontada épica de los nuestros, pero igualmente hay que decir que como otra vez salgamos con el gorrito en La Rosaleda, la cosa se podría presenta bastante mal, aunque dé la sensación que siempre saldremos victoriosos en cualquier batalla. 
     Yo sólo espero que haya pasado para los nuestros el resacón navideño.

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