11 dic. 2011

LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES.

    Antes de empezar a escribir quería explicar un par de cosas. La primera es que esta vez sí, nos ganaron de manera justa y sin "interferencias" de terceros, por lo tanto felicitar a un F.C. Barcelona que fue mejor. Segundo, que ha sido de las pocas veces que tras un trayecto de más de 80 kilómetros no he conseguido apaciguar mí ira. ¿Ira?, quizás no, quizás lo que más y mejor lo defina es impotencia. El problema es que esta impotencia si ha derivado en ira, y ésta en un cabreo monumental que puede hacer que diga cosas de las que después me arrepienta. Y tercero, que no comparto un sólo punto de vista de ninguno de los periódicos, periodistas e incluso jugadores que han opinado respecto el partido, para variar. Empezaré por mencionar un periódico "al tun tun", uno que tras finalizar el partido puso de titular "paseo del Barsa" (pocos minutos después lo cambió), ¿paseo?, ¿qué paseo?, ya basta de sensacionalismos baratos. Algún periodista habla de "baño barcelonista", ¿baño?, ¿no será que sólo tiene ducha en su casa y no sabe que significa baño?. Y por supuesto, entre los jugadores elijo los relinchos de Xavi con su monotemático "hemos sido muy superiores al Real Madrid", ¿pero este chico no sabe decir otra cosa?, ¿en qué mundo vive?. El caso es que esta vez ha sido un discurso más corto, pues normalmente suele añadir "somos los únicos que hemos jugado al fútbol e intentado ganar", ¿se le habrá comido la lengua el intelecto?.
     Lo he dicho y si es necesario lo volveré a repetir, el Barcelona ganó de manera justa si hablamos del cómputo general del partido, pero hubo factores que influyeron en momentos puntuales y que condicionaron el encuentro.
    Pero bueno, empecemos por el principio. En la tarde-noche nos la prometíamos felices, nos volvimos a juntar "los locos de la final de Valencia" y eso nos daba buenas sensaciones. Mientras "calentábamos" y esperábamos a entrar en el campo, apareció el autobús de los nuestros y nuestras gargantas se hicieron una junto a las de unas 6000 personas más que había por los alrededores, para explicar a los jugadores que no estaban solos. Si, lloviznaba un poco, pero ni la mayor de las tormentas podría parar ese mensaje, ese apoyo, esa unión.
    El tiempo pasaba rápidamente y llegó el momento de entrar al campo. Apenas faltaban 25 minutos y ambos equipos estaban ya calentando sobre el césped. Esos 25 minutos pasaron rapidísimo y sin apenas darme cuenta estaba levantando la cartulina para hacer el tifo del fondo sur, uno de los antiguos escudos de nuestro glorioso club.
    Y sonó el pitido inicial. No había terminado de acomodarme en el asiento cuando un error de Valdés y una buena presión hacen que el balón caiga a los pies de Dí María, éste intentó centrar a Benzema pero el balón fue a parar a Özil que tiró, rebotó en un defensa y fue a parar a Benzema que fusiló a Valdés. 1-0 en el segundo 23 de partido y tras un par de rebotes favorables a los nuestros. Algo fallaba, eso sólo le pasa al Barza, que en su primer tiro a puerta y tras varios rebotes imposibles que le caen en las mejores condiciones, acaben marcando gol. A mí alrededor era prácticamente lo único que se oía tras relajarse la celebración: "por fin la suerte se ponía de nuestro lado". Desde este momento el partido trascurrió de poder a poder, con alguna ocasión para el Barcelona y alguna más para los blancos. Es destacable y preocupante que el Real Madrid es el equipo de Europa (quizás del mundo) que más jugadores se resbalan en cualquier campo y partido, no ha habido uno sólo en que un jugador madridista no se haya resbalado, dejando un buen balón al contrario, y este fue el caso de la primera ocasión barcelonista, una caída inoportuna de Sergio Ramos (creo recordar), que deja un excelente balón a Messi que desaprovecha gracias a la providencial actuación de Iker (jugada más importante psicológicamente hablando de lo que parece). Esto ya era otra cosa, este si es el Madrid jugando contra el Barcelona de los últimos años, uno se resbala y el otro casi lo aprovecha, la suerte volvía poco a poco donde siempre ha estado. Con tres jugadas de ataque (una clarísima malgastada por CR tanto por su lamentable tiro estando sólo contra el portero, como por su egoísmo al no centrar a Dí María que estaba aún mejor posicionado y aislado (la suerte se iba posicionando)) de los blancos, dos barcelonistas más su gol (gran jugada entre Messi y Alexis) y un par de tarjetas amarillas, llegó la jugada que para mí desquició a los blancos, sin tener que hacerlo. Iker dice que fue el segundo gol de los azulgranas, pero para mí el partido empezó a girar hacia el lado azulgrana tras la jugada en la que, injustamente a mi juicio, los nuestros pedían la segunda tarjeta a Messi que previamente había visto una por protestar. Es verdad que la primera tarjeta mostrada a los nuestros fue por una jugada aún más "ligth" que la que hizo "el dopado", pero tan injusta fue la primera, como hubiera sido que mostrara la segunda a Messi, fue una entrada como hay muchas en los encuentros y en condiciones normales yo no la consideraría merecedora de tarjeta, además, ¿en qué cabeza cabe que algún árbitro expulse al argentino?, hay que ser realista, él tiene carta blanca y es algo que deberíamos tener más que claro. No sé por qué, quizás rabia o frustración, pero desde ese momento los nuestros se amargaron y eso que ocurrió a escasos 3 minutos de acabar la primera parte. Desde ahí, la balanza que ligeramente se inclinaba hacia nuestro lado, empezó a cambiar su posición al lado contrario.
    Así acabó la primera parte y nada más iniciarse la segunda apareció definitivamente el trébol de cuatro hojas que tantos años lleva acaparando el ano de los barcelonistas. Rebotes que caen con ventaja a los jugadores azulgranas, tiro de Xavi, rebota entre las piernas de Marcelo, de éste al poster y de ahí... a la red. El Barcelona volvía a ser el Barza, esta vez no por ayudas "ajenas a los jugadores", sino por su amiga la suerte, menos mal que no se combinaron como antaño.
    Ahora sí, el Barcelona cogió las riendas y la balanza se inclinó definitivamente hacia su lado. No obstante el Madrid, anárquicamente, lo siguió intentado y creó como mínimo las mismas ocasiones que los barcelonistas. De hecho su tercer gol vino tras un clarísimo cabezazo de CR, sólo ante Valdés, y que incluso le quitó el balón a un mejor posicionado Benzema, que pasó rozando el palo derecho del portero azulgrana. Sacó éste, jugada por la derecha, magnífico centro al segundo palo de Casillas... y gol de Cesc, con un escorzo casi imposible y en una posición infinitamente peor que la ocasión del portugués, pero gol. Del 2-2 al 1-3 en unos segunos. Barza en estado puro pero sin árbitro, quiero volver a insistir en ello. El Barcelona siguió dominando el encuentro y creando alguna que otra ocasión, pero los nuestros no se rendían y seguían intentando resucitar. Otras dos claras, clarísmas ocasiones marramos, una de Benzema que se fue lamiendo el póster y que perfectamente podría haber rematado a las mallas "El Pipita" de no ser por un par de centímetros que le faltaron y que si llega a haber sido en el área blanca, no me cabe ninguna duda que un trozo de césped hubiera salido desprendido de la bota del jugador barcelonista y tras impactar con el balón lo hubiera desviado a gol. Y otra buena jugada por la banda de Kaká que tras tirar, rebota el balón en el brazo de Valdés, paseándose por toda la portería y como no, sin entrar en ella. Con esta acción prácticamente acabó un partido cuyo justo vencedor fue el Barcelona, cuyo resultado se me antoja exagerado por el número de ocasiones de uno y otro, y cuya flor en el culo les está dejando cierto orificio como un bebedero de patos. No obstante, enhorabuena. Tras varios años y muchísimos partidos, abierta y sinceramente lo puedo decir, felicidades F.C. Barcelona, por fin nos habéis ganado. 
    Ya finalizado el encuentro, regresando hacia el coche y divagando mil y una ideas y extraños pensamientos que se me pasaban por la cabeza, pensé en que diría "Mou" en la rueda de prensa y lo único coherente que se me ocurría era que parafrasearía una frase célebre de Felipe II que en1588 dijo: "Yo no envié mis barcos a luchar contra los elementos". Mou finalmente no lo dijo, aunque si mencionó que la suerte fue determinante y estoy de acuerdo con él, pero en esta afirmación hay un pequeño matiz que nadie dice, la suerte hay que buscarla. Ya no sólo hablo de los goles y ocasiones, hablo de lances normales del encuentro, calculo que el 99% de los rebotes caían en los pies azulgranas y no hablo precisamente de estar mejor o peor colocado, que en ocasiones también. Me refiero a acciones como que un madridista intente quitarle el balón a uno del barsa y lo logre, o lo hace limpiamente (cuando no les pitan falta, que esa es otra) o como haya rebote, que los azulgranas estén tranquilos, el balón volverá a él o caerá junto a otro que pasaba por ahí, es increíble. ¿Qué cómo se logra esto?. Realmente no lo sé, pero desde que acabó el partido llevo dándole vueltas y lo único medianamente razonable que se me ocurre es la confianza. La confianza te da seguridad y te hace creer en tí y en que lo que haces saldrá bien. Quizás ese minúsculo empuje de optimismo sea el que provoque que esos rebotes les favorezcan, que metan la pierna ese milímetro de más que el balón necesitaba para ir a la derecha en vez de enfrente, para que la rodilla esté con la inclinación justa que haga que el balón se quede en sus pies en vez de unos metros más allá como debería haber sido,... no sé, son divagaciones, intento explicar lo inexplicable.
    Volviendo a la realidad he de decir (soy uno de esos 25 millones de entrenadores que tiene España) que no me gustó la posición de Coentrao en la banda, prácticamente se lo comieron con patatas y pocas cosas destacables positivas hizo, por no decir ninguna. La mayor parte del tiempo fue un coladero y yo particularmente hubiera colocado ahí a Lass a falta de Arbeloa, situando en el centro a Khedira. También me pareció que Benzema jugó demasiado escorado a la banda, pero bueno, qué fácil es ser entrenador una vez acabado el partido.
    Como empecé hablando de lo que la prensa ha dicho, también me meteré con ella por lo que insinúa, que como casi todo lo que dice, es a todas luces incorrecto. Con los partidos es resultadista y con las personas..., imaginativa y sensacionalista. Como ya he explicado en varios post, cierto sector del Bernabéu en el que me incluyo y poco a poco más numeroso, estamos cansados de CR (el 7 nunca se lo pondré, es un número sagrado en nuestro club y él no se lo merece), pero no es porque falle ocasiones, a cualquiera le puede pasar eso (las dos de ayer fueron muy claras y cambiaron para mal el rumbo del partido), sino por su desidia defensiva y su excesivo egoísmo en según que ocasiones (precisamente y como he dicho, en las dos ocasiones claras de ayer Dí María estaba sólo a su derecha y en la asegunda Benzema justo detrás de él y con un remate más cómodo (por ir más bajo el balón)). Es intolerable que pierda el balón y proteste, ponga gestitos y no intente recuperaralo; peor aún es que el balón pase a escaso metro y medio suyo y tan siquiera estire la pierna a por él (de ir tras el esférico e intentar quitarlo ni hablo) e incluso más patético es que tras una jugada de ataque él se quede en fuera de juego, regrese dando un paseo y jorobe otro ataque en las pocas ocasiones que rápidamente volvimos a recuperar el balón. Esto lo lleva haciendo (y yo diciendo) desde que llegó y esa actitud es intolerable con esa camiseta. No nos quejamos por su mal partido como ciertos medios dicen, ni por los goles fallados, ni nada por el estilo, nos quejamos por su dejadez. Es un excelente jugador, entre los 3 mejores, pero nunca será el mejor del mundo (ni lo es Messi pero por otras cosas) si continúa con esa actitud. Para que observen la diferencia de trato, en la plantilla blanca hay un jugador aún más egoísta que CR y que también, aunque los de fuera no lo crean y los periodistas no lo vean, tiene un poco harto al Bernabéu, éste es Dí María. Es un chupón, no suelta el balón ni apuntándolo con una pistola, eso si, cuando lo hace suele ser maravilloso. Ahora bien, al argentino "se le perdona todo" y es que sus cualidades técnicas, pero sobretodo su pundonor y lucha, está fuera de toda duda, dejándose el alma tanto en ataque como en defensa. Nos sacará de quicio, pero nunca se dudará de él. Con CR da la sensación que en ataque jugamos con 11, incluso en un buen partido suyo con 12, pero en defensa con 10. CR, esta afición que deja toda su vida por vosotros, por tí; que aguanta frío, lluvia, nieve o calor, no se merece tu indiferencia, por muy grande que seas.

video     Nosotros no te pedimos botas de oro, ni pichichis, ni goles imposibles, sólo pedimos compromiso, de hecho es lo único que exigimos y tú, en el sentido absoluto de la palabra, no lo tienes.
     Mención aparte la afición, ayer me sentí orgulloso como hacía mucho tiempo no lo hacía, no porque se animara mucho, más bien menos de lo esperado y deseable salvo "los innombrables", claro está, sino porque en el minuto 90, cuando todo estaba perdido y empujados por "los de detrás de la portería", todos los que quedábamos en el estadio (el 95% de los que acudimos) animamos al Real Madrid, les dimos nuestro último aliento e incluso una vez acabado el partido algún que otro aplauso sonó.
     Lo peor del encuentro no fue el resultado, no fue que nos ganaron, esta vez sí, sin escusa posible. No fue porque a los puntos también fueron mejores, fue la cara y sensación con que todos regresábamos a nuestra casa. En el metro nadie éramos capaz de explicar lo sucedido, de razonar lo pasado. Haciendo un símil un tanto ridículo, por un momento me imaginé que éramos como esos zombies de The Walking Dead, andando sin rumbo fijo, alelados y marrullando gruñidos incomprensibles. Menos mal que de momento somos muertos vivientes.
     Para finalizar, como no y hoy más que nunca, Hala Madrid!.

    

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