28 sept. 2011

MONTAÑA RUSA.

   Debería estar satisfecho con el partido de anoche en el Santiago Bernabéu entre el Real Madrid y Ajax, pero no es así. Tampoco estoy disgustado y aquí radica el problema, ¿cómo estoy realmente?. No lo sé, sinceramente. Quizás lo que mejor defina mi estado con el equipo de mi corazón es sorpresa. Sorpresa por lo espectacular de sus primeros partidos, su presión asfixiante en el área contraria, su rápida recuperación de balón, su precisión, su movilidad, su control de los partidos en todos los ámbitos,.... Sorpresa porque desde el tercer partido de liga el Real dio un giro de 180º, se ha retrasado unos 40 metros y son los contrarios, sean quienes sean, los que presionan al Madrid en su propia área y lo acaban ahogando sin el menor atisbo de respuesta de los nuestros. Sorpresa porque el Rayo, Racing y Ajax en los primeros 30 minutos han sido infinitamente superiores a los nuestros y ya no sé si es de manera premeditada (dejarlos que nos presionen hasta la extenuación y después "machacarlos"), porque realmente salimos dormidos, porque los rivales nos ven "accesibles", porque como toda la vida, se matan por ganarnos y juegan como nunca lo volverán a hacer,... no sé. Sorprendido porque no entiendo ese cambio estilo de juego desde el tercer partido, sorprendido por la valentía de unos rivales que nos juegan de tú a tú. De hecho hace no mucho nos enrabietaba que todos nuestros rivales pusieran el "autobús" en la portería y ahora en ocasiones el autobús lo ponemos nosotros. Sorpresa porque justo cuando nos empezábamos a despertar, cuando en el partido de ayer empezábamos a tener el control del partido, aparece una obra de arte dentro de la apatía generalizada, una obra en forma de gol, del primer gol, una jugada de apenas 15 segundos que sólo ella compensa el hacerse más de 120 kilómetros en coche y "donar" al Madrid parte de mi escaso sueldo por el abono. Sorprendido porque una vez recuperado del todo el control del partido, no lo aprovechamos y volvemos a caer en cierta desidia que cuando menos se lo espera uno, acaba en 5 minutos memorables, para volver a caer un "encefalograma plano futbolístico" preocupante, eso sí, sin dejarse avasallar como en los primeros minutos.
    Sorprendido porque durante 3 minutos pueden estar aburriendo al balón ( y espectadores) como el mejor barza, para tener luego 2 minutos de insultante y abrumadora vena atacante con ocasiones de todo tipo y colores. 
   Quizás esta sea la táctica, el sorprender al rival como al espectador, hacernos creer que estamos ante un demente que no sabemos como va a reaccionar en cada momento, por lo que es imposible saber si tener la guardia baja o alta, si nos morderá o nos abrazará, si nos mandará al hospital o sólo nos dará un tortazo,... y de momento parece que funciona. Me enamoró el primer Madrid de esta temporada, el de los primeros partidos, y el cambio con el actual es tan grande que creo que han sido ellos mismos los que han dejado de hacerlo de forma voluntaria, por lo que considero que cuando quieran lo harán de nuevo. El juego que últimamente realizan me desconcierta, pero creo que lo hace a todos, incluido el rival, por lo que no es malo en un primer momento, ¿lo será en un segundo?.
   En resumen, últimamente cuando voy a ver al Madrid me da la sensación que estoy en una montaña rusa, llena de subidas y bajadas, pero con un par de inconvenientes: que la primera subida dura demasiado y que hay demasiadas y lentas ascensiones.

3 comentarios:

  1. las montañas rusas siempre dan emoción, si supiéramos siempre que gana o pierde, no habría emoción de verdad..

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  2. Es normal que no estes satisfecho, opino que cualquier madridista que entienda un poco de esto no estara conforme con lo que el equipo ofrecio anoche. Si, hubieron chispazos de calidad, pero en reglas generales se jugo un cagarro de partido.

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  3. Sheyla tienes razón, pero no sé si aguantará mucho así mí corazón.
    Totalmente de acuerdo Real Madrid-istas.

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